Gesta de independencia y periodismo combativo

Facsimil del primer número del Editor Constitucional.

Facsimil del primer número del Editor Constitucional.

El 24 de julio de 1820 es una fecha impresa con tinta imborrable en la historia del periodismo guatemalteco. Cuando más lo necesitaban los hombres y mujeres que gestaban la independencia de Centroamérica, salió a luz el primer ejemplar de “El Editor Constitucional”, un periódico concebido para divulgar ideas emancipadoras, y con ello emergió el periodismo combativo en el Istmo.

La restitución de la libertad de imprenta (semejante a la Ley de libertad de expresión) por el rey español Fernando VII, quien fue obligado a jurar la suprimida Constitución de Cádiz de 1812, fue aprovechada por el doctor Pedro Molina* para iniciar la publicación del Editor con la clara intención de difundir las ideas independentistas en el Istmo y avivar las llamas de la libertad.

Apenas 12 días antes, el líder indígena Atanasio Tzul, había sido coronado rey en San Miguel, Totonicapán, como resultado de una revuelta contra el pago de tributos exigidos por los representantes de la corona española, lo cual da una idea de la precaria situación política imperante en las colonias.

La lucha de Molina, junto con otros intelectuales de la época influidos por la Ilustración (alimentada por las ideas de Rousseau, Voltaire y Montesquieu), se vieron coronadas con la firma del Acta de Independencia, el 15 de septiembre de 1821 (ver texto del Acta).

Molina estaba convencido de que romper los vínculos con la Corona era conveniente para los intereses de la oligarquía local, que buscaba mantener el status quo y además asumir el control total. No obstante en sus escritos se refería a la importancia del derecho de libre expresión para el establecimiento de un gobierno justo y del imperio de la Ley, tal como lo expuso en su  “Prospecto de un periódico que se intenta establecer en Guatemala”:

  • “El libre uso de la palabra es como la divisa de un pueblo libre; pues el poder establecer la opinión pública acerca de sus derechos, de donde deben emanar las leyes, es lo que en realidad constituye su soberanía. Sería ésta no más que de un momento si se limitase a la facultad de nombrar sus representantes: el resto de su vida el ciudadano no sería más que un vasallo, o por mejor decir, un esclavo, si le estuviera prohibido manifestar libremente sus opiniones, y dar a sus diputados la ilustración necesaria acerca de sus verdaderos intereses. Por otra parte, ¿qué pueblo podrá mantener una ley, cuyas infracciones no pueda reclamar altamente en el tribunal de la opinión pública? Seríamos, pues, culpables ante la misma ley los que alcanzando estos principios no ofreciésemos a nuestros conciudadanos la ocasión de defenderla. Con este objeto intentamos establecer un periódico intitulado: El Editor Constitucional de Guatemala.” Pedro Molina, 1820.
  • [Fuente: MOLINA, Pedro, “Prospecto de un periódico que se intenta establecer en Guatemala”, en: Escritos del Doctor Pedro Molina, Tomo I, Guatemala: Editorial del Ministerio de Educación Pública, 1954, p. 1]
Doctor Pedro Molina.

Doctor Pedro Molina.

El siguiente es un escrito de Molina publicado el 30 de julio de 1821 en el Editor Constitucional. Vale destacar cómo denuncia el estado de sometimiento de las colonias españolas para fundamentar sus argumentos libertarios:

  • “El Supremo Hacedor creó a los hombres iguales. No dio derechos a unos para oprimir a otros. La naturaleza no conoce distinciones, ni ha concedido prerrogativas, que destruyan el equilibrio de la igualdad. Los europeos son hombres; lo son también los americanos; unos y otros han nacido para ser felices; unos y otros tienen derecho para buscar su felicidad; a unos y otros los impele igualmente su corazón. Si los americanos, pues, están persuadidos de que su felicidad depende de que se separen de la península ¿qué razón hay para que se califique de criminal su deseo? Pudiera decírseme que su cálculo es errado; mas yo no lo creo así. Veamos los fundamentos. Que los americanos desde la Conquista hayan sufrido enormes males, es evidente. No se les han proporcionado medios de ilustrarse; porque una política inhumana así lo ha querido; se les prohibió el cultivo de viñas y olivares, porque así lo quiso el vil interés de los que deseaban ser dueños exclusivos del vino y del aceite. Se abolieron sus sociedades patrióticas; se demolieron sus fábricas; se pusieron trabas y grillos a las manos del industrioso; se prohibió la explotación de sus minas de azogue, y hasta 1793 la elaboración de las de hierro; se prohibió con rigurosas penas el comercio entre ambas Américas. Casi se les ha excluido del goce de los empleos aún de su propio suelo, rarísimo lograba en la Península alguno de rango. Finalmente, la América separada por leyes del trato, comercio y toda comunicación con las demás naciones parecía un cartujo en el mundo político. ¡Cómo han sido tratados los americanos!!! Admiren las otras naciones su sufrimiento. Es principio inconcuso que el bien de la mayor parte de una nación es el bien público, y que el voto del mayor número es preferente al del menor. Nueve millones de habitantes tiene la Península. Humboldt calcula en la América española, sin contar las dos Floridas, trece millones: éstos quieren separarse de los nueve de España. Un exceso de cuatro millones de votos opinan por la independencia, es decir, un número mucho mayor; ¿por qué en sólo este caso se pretende que prevalezcan, en la deliberación de un punto de tanta importancia, nueve contra trece millones de votos? Las leyes son pactos voluntarios. Las sociedades tienen por base el consentimiento de los que las forman, ¿y sólo cuando se trata de la independencia de América se falsifican estos principios? Justicia, virtud sublime, sólo cuando eres respetada, puede haber paz entre los hombres. ¿A dónde te has ausentado? Los españoles y los americanos disputan, ven y da a cada uno lo que es suyo.”
  • [Fuente: MOLINA, Pedro, Escritos del Doctor Pedro Molina, Tomo Tercero, Guatemala: Editorial “José de Pineda Ibarra”, Ministerio de Educación, 1969, pp. 681-683.]

El texto siguiente es una salutación publicada el lunes 3 de septiembre de 1821 en “El Genio de la Libertad”, editado también por el doctor Pedro Molina:

“A la Libertad”

  • ¡Libertad, don divino dado a los hombres por el Creador para alivio de sus penas, yo te bendigo! Dejas ver en medio de los mortales tu rostro consolador, y al punto desaparecen con la ligereza del rayo la opaca tristeza y la devoradora melancolía. Tu espada persigue de muerte a los tiranos; tu aspecto los hace temblar, y la humanidad oprimida se llena de júbilo al mirarte. Tú vengas los ultrajes hechos al pobre, tú castigas los enormes delitos del rico orgulloso, y cubierta con el escudo impenetrable de las santas leyes arrostras sin miedo las sanguinarias falanges del despotismo. La justicia que ampara al desvalido, la pura virtud te acompañan por todas partes, y el heroísmo y valor te preceden. Tú rompes las injustas cadenas que oprimen a los seres más nobles, tú derrocas los tronos fastuosos de la usurpación, y teñida con la sangre impura de los opresores del género humano vuelas al socorro de los infelices que gimen en la miseria. Las ciencias y las artes te deben su esplendor, tú las recibes bajo tu égida inmortal y tu mano bienhechora las llena de honores. Has venido a fijar entre nosotros tu morada y todos corremos a ponernos a la sombra de tu estandarte. Los americanos te han erigido un altar indestructible, tú esgrimirás en favor nuestro el acero de la justicia, y la tiranía dejará de existir. Eterna maldición a los enemigos de tu nombre. ¡Loor y bienes eternos a los que te aman!”
  • [Fuente: El Genio de la Libertad, Lunes 3 de septiembre de 1821, Nº 15, Fol 113. Reproducido en: Escritos del Doctor Pedro Molina, ob. cit., p. 736.]

El Editor llegó a los lectores los lunes del 24 de julio de 1820 al 20 de agosto de 1821, con la opción de adquirir una suscripción semestral. El precio era de tres pesos seis reales en la capital y cuatro pesos cuatro reales en las demás provincias. Pedro Molina se vio obligado a clausurar el “El Editor Constitucional”  y creó “El genio de la Libertad”. Después del Editor surgieron otras publicaciones que daban lugar a la polémica política, entre las que destacó “El Amigo de la Patria”, de tendencia conservadora.

  • *Pedro Molina (Guatemala, 1777-1854) tuvo como esposa a Dolores Bedoya de Molina. Firmó el Acta de Independencia de Guatemala el 15 de septiembre de 1821, fue miembro de la Junta Provisional de Gobierno de las Provincias Unidas de Centroamérica (1823) y jefe del Estado de Guatemala (1829-1830).

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